Las fracturas abiertas implican la ruptura de la piel y tejidos blandos que se comunican con la fractura, presentando riesgos de infección y compromiso en la función de las partes blandas. La valoración clínica incluye la evaluación del estado hemodinámico y neurovascular, y el tratamiento urgente requiere estabilización, desbridamiento y administración de antibióticos. La clasificación de Gustilo y Anderson ayuda a categorizar la gravedad de la lesión y guiar el manejo quirúrgico adecuado.