El estrés es una respuesta física y emocional ante situaciones desafiantes que puede afectar a los niños, especialmente en el ámbito escolar y familiar. Los síntomas incluyen irritabilidad, problemas para dormir, y cambios en el apetito. Se proponen técnicas para ayudar a los niños a manejar el estrés, como el contacto físico, la escucha activa, el ejercicio, y una dieta balanceada, subrayando la importancia del ejemplo parental en la gestión del estrés.