El quiste del conducto tirogloso es una de las anomalías congénitas cervicales más comunes, afectando principalmente a niños en la primera y segunda décadas de vida, manifestándose como una masa cervical indolora. Su diagnóstico se realiza principalmente mediante ecografías y estudios por imágenes, con tratamiento quirúrgico recomendado para prevenir complicaciones como infección o transformación maligna. La tasa de recidiva tras la resección completa es inferior al 5%, permitiendo intervenciones desde los 3 años en casos asintomáticos.