La inflamación es una respuesta del tejido vascularizado ante injurias o sustancias extrañas, que busca diluir y destruir agentes agresores y está relacionada con el proceso de reparación. Existen dos tipos de inflamación: aguda, que es una respuesta inmune inmediata, y crónica, que dura semanas o meses y puede llevar a daños tisulares y enfermedades crónicas. El tratamiento incluye medidas de higiene, antiinflamatorios como aspirina y AINEs, y antibióticos en casos de infecciones bacterianas.