Este documento describe el caso de un paciente de 30 años que desarrolló una coriorretinitis unilateral aguda probablemente secundaria a una bacteriemia por una infección cutánea. Se realizaron múltiples exámenes para descartar otras posibles causas, pero no se pudo identificar el agente causal debido a que los cultivos se tomaron durante el tratamiento antibiótico. El paciente respondió bien al tratamiento con prednisolona tópica.