El síndrome de DiGeorge se asocia con la deleción 22q11.2, provocando diversas anomalías congénitas, incluidos defectos cardíacos y faciales, además de déficits inmunológicos. Este trastorno afecta aproximadamente a 1 de cada 2000 a 4000 recién nacidos y se relaciona con inestabilidad genética en regiones de ADN específicas. La sintomatología incluye apneas tímicas, dificultades de aprendizaje y anormalidades renales entre otros.