Las transfusiones sanguíneas son cruciales para salvar vidas y mejorar la salud, con 108 millones de unidades recolectadas anualmente a nivel mundial, la mitad de las cuales provienen de países de ingresos altos. La compatibilidad sanguínea y la seguridad son esenciales, y los donantes no remunerados son necesarios para garantizar un suministro seguro. Las transfusiones pueden conllevar riesgos, como reacciones inmunitarias y no inmunitarias, que deben ser gestionadas adecuadamente en el ámbito clínico.