El VIH, un retrovirus que ataca el sistema inmunitario, puede llevar a la fase terminal conocida como SIDA, caracterizada por un deterioro general y la aparición de infecciones oportunistas. Su transmisión puede ocurrir de diversas maneras, y el diagnóstico se realiza generalmente mediante análisis de sangre que detectan el virus o anticuerpos. Existen tratamientos antirretrovirales que reducen la carga viral y evitan la replicación del virus en el organismo.