El teniente Segundo Augusto Pérez Medina argumenta que la pobreza no debe ser un factor limitante para el acceso a la educación. Aunque la pobreza limita la satisfacción de necesidades, depende más de los padres y su deseo de educar a sus hijos. Lamentablemente, se cree que la pobreza implica exclusión educativa, creando conformismo. El estado peruano debe invertir más en educación para personas pobres de manera inclusiva, participativa y creativa, para ampliar el acceso educativo sin distinciones.