El documento presenta una comparación entre dos estilos de administración: la reactiva, caracterizada por la crisis y la falta de comunicación, y la proactiva, que enfatiza la planeación, el liderazgo y el desarrollo continuo. Se enfatiza la importancia del auto-control y la administración visual para lograr un alto desempeño organizacional, así como la necesidad de establecer procesos estandarizados y equipos interfuncionales para mejorar el rendimiento. Se concluye que, en un entorno competitivo, es esencial evolucionar continuamente y adoptar una administración proactiva.