La auditoría médica se originó en 1918 en Estados Unidos para mejorar la calidad de la atención médica mediante la revisión periódica de historias clínicas y estadísticas hospitalarias. Tiene como objetivo evaluar críticamente la calidad de la atención que reciben los pacientes para elevarla. El auditor debe ser independiente, tener conocimientos técnicos y cumplir normas éticas. El proceso de auditoría incluye las fases de planificación, ejecución, verificación y acción.