La clasificación Child-Pugh evalúa la severidad de la enfermedad hepática mediante 5 parámetros: ascitis, bilirrubina, albúmina, tiempo de protrombina e encefalopatía. Los puntajes totales se dividen en 3 grados de severidad (A, B y C) que se correlacionan con la sobrevida al año y dos años. A pesar de su amplio uso, presenta limitaciones como parámetros subjetivos y solo 3 categorías amplias.