El documento aborda la importancia de formar niños autodisciplinados, definiendo la autodisciplina como el control de la propia voluntad y la capacidad de posponer gratificaciones. Propone estrategias sistemáticas, como modelos de obediencia y responsabilidad, para enseñar a los niños a regular su comportamiento y tomar decisiones adecuadas. Además, sugiere métodos de influencia positiva y la aplicación de consecuencias coherentes para fomentar el autodominio en los niños.