El desarrollo emocional influye directamente en el desarrollo intelectual de los niños. Un desarrollo emocional insatisfactorio puede limitar la memoria, atención y asociaciones mentales, así como la capacidad de abstracción. El correcto desarrollo emocional implica ser consciente de los propios sentimientos, expresarlos y relacionarse positivamente con los demás a través de la empatía. Prestar atención a las necesidades emocionales de los niños es crucial para su éxito futuro.