El documento aborda el rol del docente en el nuevo milenio como promotor social y su importante función en el desarrollo comunitario. Se destaca la necesidad de que los educadores posean competencias que les permitan promover la participación y el cambio en sus comunidades, así como contribuir a la formación integral de sus alumnos. Además, se enfatiza la relevancia de las relaciones interpersonales y la capacidad de innovación en la práctica educativa.