El documento aborda el embarazo prolongado, definido como aquel que supera las 42 semanas y presenta una incidencia variable entre 1.1% y 14%. Se analizan factores maternos y fetales que contribuyen a su ocurrencia, así como la importancia de un diagnóstico preciso basado en la fecha de última menstruación y ecografías. Además, se describen cambios fisiológicos en el líquido amniótico y placenta, y complicaciones relacionadas con el síndrome de postmadurez.