Las pymes pueden mejorar su competitividad y poder de negociación a través de estrategias de integración vertical y horizontal, adaptándose a su escenario de negocio. Integraciones verticales, ya sean hacia adelante o hacia atrás, permiten asegurar el suministro y optimizar la distribución, mientras que la integración horizontal busca eliminar la competencia y ganar poder de mercado. En resumen, estas tácticas son esenciales para el crecimiento y posicionamiento en el mercado.