El lupus eritematoso es una enfermedad autoinmunitaria que puede afectar la piel o causar complicaciones sistémicas, siendo el lupus tumidus una forma cutánea caracterizada por lesiones asintomáticas y sin cicatrices. Su diagnóstico es clínico y se basa en manifestaciones específicas, mientras que el tratamiento incluye protección solar y medicación, con un enfoque en el manejo dermatológico. Predomina en mujeres de 30 a 40 años y puede presentar fotosensibilidad.