El documento presenta un análisis de los enfoques teóricos sobre el diseño curricular a partir de la década de 1960, abordando su relación con aspectos políticos, filosóficos y pedagógicos. Destaca la importancia de diagnosticar necesidades sociales y establecer un vínculo entre la educación y la sociedad, enfatizando la necesidad de modelos de enseñanza que promuevan la autonomía del alumno y el aprendizaje basado en la investigación. Asimismo, se discuten diferentes modelos curriculares, su adecuación a la realidad social y la responsabilidad de las instituciones educativas en su implementación.