El hígado es el segundo órgano más comúnmente lesionado en traumas cerrados y abiertos. Los traumas hepáticos se clasifican dependiendo de la gravedad de la lesión en una escala de I a VI. Las lesiones menores (grado I-II) a menudo se tratan de forma no quirúrgica con observación, mientras que las lesiones mayores (grado III-VI) generalmente requieren cirugía para controlar la hemorragia. Las complicaciones posoperatorias comunes incluyen sangrado, abscesos e infecciones.