Este documento presenta el caso de un paciente de 68 años que sufrió un accidente cerebrovascular agudo. El paciente tenía antecedentes de hipertensión, diabetes e hiperlipidemia. Exámenes revelaron infartos bilaterales en el tálamo. El paciente mejoró su nivel de conciencia pero mantuvo déficits neurológicos. Una resonancia magnética mostró los infartos talámicos. El paciente fue diagnosticado con un accidente cerebrovascular isquémico y se le prescribió tratamiento. En una revisión posterior,