El documento discute la importancia de la continuidad del liderazgo en los sistemas educativos. Señala que los superintendentes urbanos en EE. UU. tuvieron un mandato promedio de solo 2.8 años entre 1997-2008, mientras que se necesitan entre 5-10 años para ver los logros de los estudiantes. Un buen liderazgo sostenido es fundamental para mejorar la calidad de la educación y el futuro de los niños y la sociedad.