Este documento explora diferentes definiciones filosóficas y teológicas del ser humano a lo largo de la historia. Aristóteles definió al ser humano como un "animal político" que se distingue de otros animales por su capacidad de reír, mientras que los cristianos lo definieron como una "criatura divina". Más adelante, se propuso que la razón y la libertad eran características diferenciadoras del ser humano. El lenguaje también se considera fundamental para la vida social y la acumulación de conocimiento