La escuela humanista se desarrolló entre las décadas de 1920 y 1940, después de la Primera Guerra Mundial. Teóricos como Chris Argrys y Rensis Likert concluyeron que el rendimiento de una organización depende de la participación de los empleados en la toma de decisiones y del interés de los líderes por las necesidades de los trabajadores. Los teóricos humanistas favorecen la participación de los empleados, la comunicación abierta, la confianza, el flujo de información y un estilo de liderazgo centrado