La ira es una emoción que varía en intensidad desde una leve irritación hasta una intensa furia. Se genera en la amígdala cerebral y puede interferir el aprendizaje. Para controlarla se recomienda relajación, reestructuración cognitiva, resolver problemas de forma constructiva y comunicación asertiva. Las personas con baja tolerancia a la frustración tienden a enojarse con facilidad. El tratamiento incluye desarrollar consciencia emocional y aprender a aceptar la imperfección.