El documento expone la diferencia entre la comunicación imperativa, que busca respuestas específicas y puede generar ansiedad, y la comunicación declarativa, que fomenta la conexión personal y la relajación. Se enfatiza que un enfoque en el lenguaje declarativo reduce la presión sobre las personas, especialmente los niños con autismo, facilitando la comunicación y el entendimiento. Al cambiar la dinámica comunicativa hacia un 80% de lenguaje declarativo, se mejora la calidad de las interacciones y se permite a los individuos expresar sus pensamientos y sentimientos más libremente.