Las fracturas de pelvis corresponden al 3% de las fracturas óseas. Se presentan de forma bimodal en jóvenes por alta energía y en mayores por baja energía. Su tratamiento depende de si son estables o inestables, realizándose de forma conservadora o quirúrgica con fijación externa e interna. El manejo inicial se enfoca en estabilizar al paciente, tratar hemorragias y descartar otras lesiones asociadas.