Los principales mecanismos de defensa de la boca incluyen la integridad de la mucosa oral, el tejido linfoide, la saliva y el líquido crevicular gingival. La mucosa oral actúa como una barrera contra los microorganismos, el tejido linfoide ayuda a prevenir infecciones, y la saliva y el líquido crevicular gingival contienen factores antimicrobianos e inmunidad celular que interactúan para proteger la boca.