La filosofía patrística medieval se caracterizó por la elaboración de dogmas cristianos para defender la fe contra herejes y paganos. Los padres griegos como Justino, Tertuliano y Clemente de Alejandría buscaron conciliar la filosofía con la fe, mientras que Agustín de Hipona desarrolló una ontología, gnoseología, antropología y ética cristianas influyentes, viendo la historia como el escenario de la salvación de la humanidad a través de la gracia divina.