El teatro renacentista en Italia se caracteriza por la búsqueda de la grandeza de la cultura clásica, aunque se centra en la nobleza, inicialmente con un enfoque en la escenografía. A partir de la comedia del arte, surge un teatro popular que combina mímica y diálogos improvisados, estableciendo un vínculo significativo con el pueblo. En Inglaterra, el teatro isabelino evoluciona con dramaturgos como Shakespeare y Marlowe, quienes contribuyen a un florecimiento artístico y cultural en medio de tensiones políticas.