La tomografía computarizada (TC) ha revolucionado la radiología diagnóstica desde su introducción en 1970, con un uso rápidamente creciente que actualmente incluye más de 62 millones de exámenes por año en EE.UU. La TC proporciona imágenes tridimensionales de alta resolución mediante el uso de rayos X y una computadora para reconstruir secciones del cuerpo. Aunque la TC ha mejorado enormemente el diagnóstico, implica dosis de radiación mucho más altas que las radiografías convencionales.