Una relación no es sana cuando hay falta de respeto, poca comunicación y celos excesivos. Específicamente, las relaciones no saludables se caracterizan por insultos y humillaciones, falta de escucha del otro, celos que llevan al aislamiento y pérdida de autonomía, y una persona que impone obligaciones o controla excesivamente a la otra sin respetar su libertad.