El artículo analiza las expectativas del estudiantado en la universidad del nuevo milenio, destacando su complejidad y la influencia de múltiples factores en la formación de estas creencias. Se enfatiza la importancia de cultivar expectativas positivas respecto a la participación académica y extraacadémica para mejorar la implicación de los estudiantes y, por ende, los beneficios tanto para ellos como para las instituciones. Además, se discuten las expectativas académicas y la conexión entre estas y la calidad docente, así como la corresponsabilidad de diferentes agentes en fomentar una actitud de implicación en el alumnado.