CAPITULO 11




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CAPITULO
                                HECES
                                Prof. José María Ladero Quesada




1. CARACTERISITICAS MACROSCOPICAS

1.1.   Cantidad
      Varía según la alimentación: con régimen cárnico, de 50 a 100 g/24 h; con
régimen vegetariano, de 250 a 400 g; finalmente, en régimen mixto, de 100 a 200
g. Todo ello por día y en una sola deposición. Se puede definir la diarrea, dejan-
do a un lado otras muchas definiciones, como la eliminación fecal que excede los
200 g por día, cuando el contenido de la dieta en fibras es bajo. El agua es el prin-
cipal componente, siendo su contenido de aproximadamente un 65 %.

1.2.   Consistencia
      Normalmente es pastosa-dura. Puede modificarse en distintas circunstan-
cias. En las diarreas la consistencia es líquida, en cantidad abundante cuando se
deben a patología del intestino delgado y escasas y mucosas si proceden del intes-
tino grueso.
      Las deposiciones semiblandas indican un tránsito rápido por el intestino delga-
do o son propias de las afecciones pancreáticas o biliares. En el estreñimiento son
duras, en forma de grandes bolos en la atonía, y acintadas en las obstrucciones mecá-
nicas. Las deposiciones caprinas son propias de los estados espásticos acentuados.

1.3.   Color
      Pardo. Durante la lactancia, amarillo. Se tornan verdes por la acción del aire
en la lactancia natural.
      Son oscuras si contienen gran cantidad de pigmentos biliares (descargas
biliares e ictericia hemolítica); pero son aún más oscuras y de aspecto alquitrana-
do cuando contienen sangre de procedencia alta (si la sangre es de procedencia
baja, es de color rojo y no bien mezclada) y en pacientes en tratamiento con sales
de hierro. El color claro es típico de heces acólicas, y en este caso suelen conte-
ner mucha grasa no emulsionada. De color amarillo pardo, pero con gran conte-


                                                       CAPITULO 11:    HECES     191
CAPITULO 11

      nido en grasa, en las esteatorreas de origen pancreático (conteniendo pigmentos
      biliares). El color verde es propio de las diarreas de fermentación del niño.

      1.4.   Moco
             Su presencia en las heces es propia de los estados inflamatorios (enteritis y
      colitis), pero también se presenta en el síndrome de intestino irritable, en el que
      no hay inflamación.

      1.5. Pus
            Se presenta en pequeñas cantidades en la enteritis y colitis de cualquier etio-
      logía. Pero la presencia brusca de pus abundante es indicio de la evacuación a la
      luz intestinal de un absceso próximo (perirrectales, prostáticos, piosálpinx, etc.).

      1.6.   Sangre
            Muy frecuente en la enteritis y la colitis, aparece en cantidades pequeñas y
      mezclada con moco-pus. Si procede de las porciones altas del intestino se presen-
      ta bien mezclada con las heces y suele ser negruzca, aun cuando puede persistir
      roja si el tránsito intestinal ha sido muy rápido. Si la sangre va mal mezclada con
      las heces sugiere una procedencia baja. En ausencia de enteritis o colitis o, en
      general, de cualquier infección intestinal, la presencia de sangre hará sospechar
      una lesión de la mucosa (úlcera, tumor, angiodisplasia, etc.) o también en una
      enfermedad hemorrágica. Debe practicarse siempre un análisis de sangre (tiempos
      de hemorragia, coagulación, protrombina y tromboplastina y plaquetas).
            En los casos en que existe la sospecha de pérdida de sangre a nivel gastroin-
      testinal distal (p.e. anemia ferropénica en el anciano), pero no se obtienen datos
      macroscópicos de la misma es conveniente su detección mediante el estudio de
      sangre oculta en heces (prueba del guayaco) o el empleo de hematíes marcados,
      con resultados positivos cuando su volumen es de 0,1 ml/min o superior.

      2. CARACTERISTICAS QUIMICAS
           La presencia de alimentos sin digerir o mal digeridos es prueba de una per-
      turbación en el proceso normal de la digestión.

      2.1.   Grasas
           Se mide por el método de van de Kamer, en una muestra de heces recogidas
      durante 72 horas tras seguir una alimentación con un contenido normal de grasa.


      192    PRIMERA PARTE: PRUEBAS DE LABORATORIO Y FUNCIONALES
CAPITULO 11

Durante la recogida, el envase debe mantenerse refrigerado.
       En una dieta que contenga al menos 50 g de grasa diarios la cantidad de lípi-
dos es de menos de 7 g/24 h, correspondiendo a menos del 30 % del peso seco de
las heces. La cantidad total de lípidos desdoblados debe ser al menos del 50% de
las grasas totales. Cantidades menores indicarían una absorción intestinal defici-
taria. La grasa fecal aumenta de forma inespecífica en muchos síndromes diarrei-
cos, aunque no suele superar los 14 g/día. Por encima de este límite la causa es un
defecto específico de la digestión o de la absorción de la grasa. Para diferenciar
una esteatorrea de origen pancreático de una de origen intestinal es útil conocer la
concentración de grasa: si es inferior a 8 g/100 g de heces sugiere origen intesti-
nal (malabsorción) mientras que cifras por encima de este límite son propias de
insuficiencia pancreática exocrina (maldigestión).

2.2. Compuestos nitrogenados
      El contenido en nitrógeno es de 0,5 a 2,5 g/24 h, lo que varía en relación con
la dieta y especialmente en las enfermedades que afectan a la digestión proteica.
A veces, pueden encontrarse fibras musculares incompletamente digeridas. Los
residuos cárnicos son frecuentes en la hiposecreción gástrica.
     Las heces de los lactantes suelen contener tripsina, cosa que no ocurre en
niños mayores ni adultos. La α1-antitripsina se halla a concentraciones de 0,98
mg/g de peso de heces secas.

2.3.   Hidratos de carbono
     Los glúcidos pueden encontrarse en casi todas las enteropatías y síndromes
de malabsorción. En varias enzimopatías se encuentran azúcares sin desdoblar.

2.4.   Calcio
     Se eliminan unos 600 mg/24 h. Esta cantidad aumenta en la deficiencia de
vitamina D, con dietas ricas en fosfatos y ácido fítico y, en general, en los síndro-
mes de malabsorción. Disminuye en las dietas pobres en calcio y fosfatos, así
como en el hiperparatiroidismo.

2.5.   Electrolitos
      La determinación de sodio y potasio en heces tiene interés parea diferenciar
diarreas osmóticas de diarreas secretoras. En primer lugar debe calcularse la
osmolalidad fecal mediante la fórmula:


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               Osmolalidad (mOsm/kg) = (Na + K) x 2.
            Se considera normal un valor equivalente al del plasma, de 290 mOsm/kg.
      El anión-gap o hiato osmótico se calcula restando el valor obtenido del valor nor-
      mal. Es elevado (>125 mOsm/kg) en la diarrea osmótica pura, y bajo (<50
      mOsm/kg) en la diarrea secretora pura.

      2.6.   pH
            En un enfermo con diarrea, un pH fecal < 5,3 sugiere que la causa es una
      malabsorción de hidratos de carbono, con aumento de las fermentaciones en la luz
      intestinal. Cifras superiores a 5,6 indican que probablemente existe una malabsor-
      ción más generalizada; cuanto mayor es el pH, mayor es la concentración de sales
      biliares.

      2.7.   Urobilinógeno
            De 40 a 280 mg/día. Aumenta en las ictericias hemolíticas. Disminuye en la
      obstrucción biliar y en ciertas hepatopatías, así como con la administración de
      tetraciclinas.

      2.8.   Coproporfirinas
            De 400 a 1000 μg/24 h. Aumenta en las hepatopatías y en la porfiria cutá-
      nea tarda, además de en algunas porfirinurias secundarias.

      2.9.   Otras determinaciones
            En el Capítulo 22 se describen pruebas de absorción y digestión que impli-
      can análisis de heces. Aparte de ello, en ocasiones es conveniente realizar deter-
      minaciones específicas, como la de antígenos de Clostridium difficile o de Giardia
      lamblia, además de una gran variedad de exámenes microbiológicos y parasitoló-
      gicos. Si se sospecha consumo subrepticio de laxantes, puede ser útil la prueba de
      alcalinización de las heces que pone de manifiesto la presencia de fenolftaleína.




      194    PRIMERA PARTE: PRUEBAS DE LABORATORIO Y FUNCIONALES

C 2 heces

  • 1.
    CAPITULO 11 11 CAPITULO HECES Prof. José María Ladero Quesada 1. CARACTERISITICAS MACROSCOPICAS 1.1. Cantidad Varía según la alimentación: con régimen cárnico, de 50 a 100 g/24 h; con régimen vegetariano, de 250 a 400 g; finalmente, en régimen mixto, de 100 a 200 g. Todo ello por día y en una sola deposición. Se puede definir la diarrea, dejan- do a un lado otras muchas definiciones, como la eliminación fecal que excede los 200 g por día, cuando el contenido de la dieta en fibras es bajo. El agua es el prin- cipal componente, siendo su contenido de aproximadamente un 65 %. 1.2. Consistencia Normalmente es pastosa-dura. Puede modificarse en distintas circunstan- cias. En las diarreas la consistencia es líquida, en cantidad abundante cuando se deben a patología del intestino delgado y escasas y mucosas si proceden del intes- tino grueso. Las deposiciones semiblandas indican un tránsito rápido por el intestino delga- do o son propias de las afecciones pancreáticas o biliares. En el estreñimiento son duras, en forma de grandes bolos en la atonía, y acintadas en las obstrucciones mecá- nicas. Las deposiciones caprinas son propias de los estados espásticos acentuados. 1.3. Color Pardo. Durante la lactancia, amarillo. Se tornan verdes por la acción del aire en la lactancia natural. Son oscuras si contienen gran cantidad de pigmentos biliares (descargas biliares e ictericia hemolítica); pero son aún más oscuras y de aspecto alquitrana- do cuando contienen sangre de procedencia alta (si la sangre es de procedencia baja, es de color rojo y no bien mezclada) y en pacientes en tratamiento con sales de hierro. El color claro es típico de heces acólicas, y en este caso suelen conte- ner mucha grasa no emulsionada. De color amarillo pardo, pero con gran conte- CAPITULO 11: HECES 191
  • 2.
    CAPITULO 11 nido en grasa, en las esteatorreas de origen pancreático (conteniendo pigmentos biliares). El color verde es propio de las diarreas de fermentación del niño. 1.4. Moco Su presencia en las heces es propia de los estados inflamatorios (enteritis y colitis), pero también se presenta en el síndrome de intestino irritable, en el que no hay inflamación. 1.5. Pus Se presenta en pequeñas cantidades en la enteritis y colitis de cualquier etio- logía. Pero la presencia brusca de pus abundante es indicio de la evacuación a la luz intestinal de un absceso próximo (perirrectales, prostáticos, piosálpinx, etc.). 1.6. Sangre Muy frecuente en la enteritis y la colitis, aparece en cantidades pequeñas y mezclada con moco-pus. Si procede de las porciones altas del intestino se presen- ta bien mezclada con las heces y suele ser negruzca, aun cuando puede persistir roja si el tránsito intestinal ha sido muy rápido. Si la sangre va mal mezclada con las heces sugiere una procedencia baja. En ausencia de enteritis o colitis o, en general, de cualquier infección intestinal, la presencia de sangre hará sospechar una lesión de la mucosa (úlcera, tumor, angiodisplasia, etc.) o también en una enfermedad hemorrágica. Debe practicarse siempre un análisis de sangre (tiempos de hemorragia, coagulación, protrombina y tromboplastina y plaquetas). En los casos en que existe la sospecha de pérdida de sangre a nivel gastroin- testinal distal (p.e. anemia ferropénica en el anciano), pero no se obtienen datos macroscópicos de la misma es conveniente su detección mediante el estudio de sangre oculta en heces (prueba del guayaco) o el empleo de hematíes marcados, con resultados positivos cuando su volumen es de 0,1 ml/min o superior. 2. CARACTERISTICAS QUIMICAS La presencia de alimentos sin digerir o mal digeridos es prueba de una per- turbación en el proceso normal de la digestión. 2.1. Grasas Se mide por el método de van de Kamer, en una muestra de heces recogidas durante 72 horas tras seguir una alimentación con un contenido normal de grasa. 192 PRIMERA PARTE: PRUEBAS DE LABORATORIO Y FUNCIONALES
  • 3.
    CAPITULO 11 Durante larecogida, el envase debe mantenerse refrigerado. En una dieta que contenga al menos 50 g de grasa diarios la cantidad de lípi- dos es de menos de 7 g/24 h, correspondiendo a menos del 30 % del peso seco de las heces. La cantidad total de lípidos desdoblados debe ser al menos del 50% de las grasas totales. Cantidades menores indicarían una absorción intestinal defici- taria. La grasa fecal aumenta de forma inespecífica en muchos síndromes diarrei- cos, aunque no suele superar los 14 g/día. Por encima de este límite la causa es un defecto específico de la digestión o de la absorción de la grasa. Para diferenciar una esteatorrea de origen pancreático de una de origen intestinal es útil conocer la concentración de grasa: si es inferior a 8 g/100 g de heces sugiere origen intesti- nal (malabsorción) mientras que cifras por encima de este límite son propias de insuficiencia pancreática exocrina (maldigestión). 2.2. Compuestos nitrogenados El contenido en nitrógeno es de 0,5 a 2,5 g/24 h, lo que varía en relación con la dieta y especialmente en las enfermedades que afectan a la digestión proteica. A veces, pueden encontrarse fibras musculares incompletamente digeridas. Los residuos cárnicos son frecuentes en la hiposecreción gástrica. Las heces de los lactantes suelen contener tripsina, cosa que no ocurre en niños mayores ni adultos. La α1-antitripsina se halla a concentraciones de 0,98 mg/g de peso de heces secas. 2.3. Hidratos de carbono Los glúcidos pueden encontrarse en casi todas las enteropatías y síndromes de malabsorción. En varias enzimopatías se encuentran azúcares sin desdoblar. 2.4. Calcio Se eliminan unos 600 mg/24 h. Esta cantidad aumenta en la deficiencia de vitamina D, con dietas ricas en fosfatos y ácido fítico y, en general, en los síndro- mes de malabsorción. Disminuye en las dietas pobres en calcio y fosfatos, así como en el hiperparatiroidismo. 2.5. Electrolitos La determinación de sodio y potasio en heces tiene interés parea diferenciar diarreas osmóticas de diarreas secretoras. En primer lugar debe calcularse la osmolalidad fecal mediante la fórmula: CAPITULO 11: HECES 193
  • 4.
    CAPITULO 11 Osmolalidad (mOsm/kg) = (Na + K) x 2. Se considera normal un valor equivalente al del plasma, de 290 mOsm/kg. El anión-gap o hiato osmótico se calcula restando el valor obtenido del valor nor- mal. Es elevado (>125 mOsm/kg) en la diarrea osmótica pura, y bajo (<50 mOsm/kg) en la diarrea secretora pura. 2.6. pH En un enfermo con diarrea, un pH fecal < 5,3 sugiere que la causa es una malabsorción de hidratos de carbono, con aumento de las fermentaciones en la luz intestinal. Cifras superiores a 5,6 indican que probablemente existe una malabsor- ción más generalizada; cuanto mayor es el pH, mayor es la concentración de sales biliares. 2.7. Urobilinógeno De 40 a 280 mg/día. Aumenta en las ictericias hemolíticas. Disminuye en la obstrucción biliar y en ciertas hepatopatías, así como con la administración de tetraciclinas. 2.8. Coproporfirinas De 400 a 1000 μg/24 h. Aumenta en las hepatopatías y en la porfiria cutá- nea tarda, además de en algunas porfirinurias secundarias. 2.9. Otras determinaciones En el Capítulo 22 se describen pruebas de absorción y digestión que impli- can análisis de heces. Aparte de ello, en ocasiones es conveniente realizar deter- minaciones específicas, como la de antígenos de Clostridium difficile o de Giardia lamblia, además de una gran variedad de exámenes microbiológicos y parasitoló- gicos. Si se sospecha consumo subrepticio de laxantes, puede ser útil la prueba de alcalinización de las heces que pone de manifiesto la presencia de fenolftaleína. 194 PRIMERA PARTE: PRUEBAS DE LABORATORIO Y FUNCIONALES