Una mujer de 41 años acude a la consulta por debilidad en las extremidades inferiores. Tras realizar pruebas complementarias como análisis de líquido cefalorraquídeo y electromiografía, se diagnostica con el síndrome de Guillain-Barré, una polirradiculoneuropatía aguda autoinmune. Se inicia tratamiento con inmunoglobulinas intravenosas para evitar complicaciones como la necesidad de intubación.