El neuroliderazgo es una disciplina que aplica conceptos del funcionamiento cerebral para mejorar la conducción de personas en un entorno laboral, enfocándose en motivar a los colaboradores mediante la comprensión de sus necesidades intrínsecas y extrínsecas. La relación entre directivo y colaborador debe trascender lo económico, buscando un vínculo profesional donde se fomente el aprendizaje y el desarrollo personal. Para lograr esto, el directivo debe activar el circuito de recompensa cerebral del colaborador, creando condiciones que estimulen su interés y compromiso en el trabajo.