La ira es una emoción normal que ayuda a superar obstáculos mediante el aumento de la fuerza y la presión arterial, pero puede ser perjudicial si se vuelve destructiva. La ira puede causarse por situaciones externas o pensamientos internos y su expresión natural es la agresión, pero las leyes y normas sociales limitan este comportamiento. Expresar la ira de forma asertiva y no agresiva es la forma más saludable.