El documento describe los tres desafíos principales que enfrenta el sistema de educación superior en Panamá: servir a una sociedad diversa, responder a las demandas de la globalización y la economía del conocimiento, y formar capital humano para la investigación y desarrollo. También analiza las fortalezas como el acceso amplio, y las debilidades como la falta de énfasis en la investigación.