La autora identificó una debilidad en su práctica docente: la generación de ambientes que promuevan la autonomía y el desarrollo de competencias en los estudiantes. Observó que los estudiantes de segundo grado a menudo se distraían o se indisciplinaban. Para abordar este problema, diseñó un plan de acción basado en la investigación-acción con el objetivo de mejorar la organización del aula, fomentar el diálogo y el respeto entre estudiantes y docentes, y hacer un uso más efectivo del tiempo escolar.