La termoterapia utiliza calor para tratar afecciones, transfiriendo energía térmica a través de diferentes métodos como conducción, convección y radiación. Sus efectos incluyen propiedades analgésicas, antiespasmódicas y vasodilatadoras, beneficiando la oxigenación y nutrición celular. Se recomienda para condiciones crónicas y subagudas, mientras que está contraindicada en procesos agudos y ciertas condiciones médicas.