El documento discute estrategias para evolucionar las marcas de manera consistente a lo largo del tiempo, enfatizando la importancia de mantener un posicionamiento y simbología sólidos. Advierte sobre los peligros de cambiar únicamente por la presión de modernizarse y sugiere cómo los cambios deben ser medidos y alineados con la herencia de la marca. La conclusión destaca la necesidad de construir un valor sostenible de capital de marca, sopesando los costos y beneficios del cambio frente a los beneficios de la consistencia.