Las pruebas de función hepática (LFTs) proporcionan una evaluación no invasiva de alteraciones hepáticas mediante la medición de enzimas y productos de desecho. Si bien no son específicas, las LFTs pueden diferenciar entre daño hepatocelular y colestásico, y monitorear la gravedad y pronóstico de la hepatopatía. La interpretación debe realizarse en conjunto con los datos clínicos para un diagnóstico preciso.