El arte islámico surgió a partir de las enseñanzas de Mahoma en el siglo VII y se expandió rápidamente por el mundo. Se caracteriza por la preponderancia de la arquitectura sobre otras artes, el uso de materiales sencillos y la decoración profusa. La mezquita es el principal edificio, con salas de oración y patio, y alcanzó su máxima expresión en la Mezquita de Córdoba.