La circuncisión consiste en retirar el prepucio del pene para tratar la fimosis congénita o adquirida. La operación se realiza bajo anestesia general o local y requiere de 2 a 4 semanas de recuperación. Aunque es una intervención segura, existen riesgos como hemorragia, infección o disminución de la sensibilidad sexual. El paciente debe consultar con su urólogo sobre los beneficios, riesgos y alternativas de tratamiento.