Una niña de 11 años acude al pediatra con cansancio, apatía, poliuria y polidipsia. Se le detecta una glucemia de 350 mg/dL y cuerpos cetónicos positivos, por lo que es remitida a urgencias con sospecha de debut diabético. En urgencias se confirma diabetes tipo 1 y cetoacidosis diabética, por lo que es ingresada en la UCI pediátrica para revertir la cetoacidosis e iniciar tratamiento con insulina. Una vez estabilizada, recibe el alta con un