Este documento discute la importancia de trabajar la convivencia en los centros educativos de manera proactiva en lugar de reactiva. Propone tres enfoques clave: 1) desarrollar la inteligencia interpersonal a través de la educación emocional y el entrenamiento en habilidades sociales; 2) transformar los conflictos pacíficamente mediante la mediación; y 3) dar voz a los estudiantes a través de roles como mediadores y alumnos ayudantes.