La fiebre reumática es una enfermedad inflamatoria sistémica del tejido conectivo que surge como secuela de infecciones por estreptococos beta-hemolíticos del grupo A, con alta incidencia en niños de 5 a 15 años en América Latina. Sus complicaciones incluyen carditis reumática, poliartritis migratoria y corea, y su diagnóstico requiere un enfoque basado en criterios clínicos y pruebas de anticuerpos. El tratamiento incluye antibióticos y antiinflamatorios para prevenir complicaciones y controlar síntomas.