La infección meningocócica es causada por la bacteria Neisseria meningitidis. Las manifestaciones más comunes son la meningitis y la meningococcemia. Se transmite por contacto directo con gotas de saliva o secreciones nasofaríngeas de personas infectadas. El diagnóstico se realiza mediante el cultivo y análisis del líquido cefalorraquídeo o la sangre.