El documento discute varios mitos sobre la sociedad de la información. En particular, señala que las tecnologías no son neutrales ni asépticas, ya que transmiten valores de la cultura que las creó, y que su uso efectivo depende de cómo se integren en el currículum escolar en lugar de reemplazar al profesor. Además, aumentan el acceso a la información pero no garantizan su uso adecuado ni resultados educativos óptimos.