La tuberculosis cutánea puede presentarse de diferentes formas, incluyendo tuberculosis de primoinfección, tuberculosis de reinfección, tuberculosis crónica evolutiva y fija, tuberculosis verrucosa, tuberculosis luposa y tuberculosis nodular profunda o eritema indurado de Bazin. El diagnóstico requiere pruebas como el mantoux, baciloscopia, cultivo e inoculación y biopsia, y el tratamiento incluye medicamentos antituberculosos e incluso corticoesteroides.